Un dato significativo de la última elección fue el alto nivel de abstención que alcanzó el 34% del padrón electoral. En verdad no fue un dato sorpresivo. Este año hubo porcentajes aún más altos en las elecciones provinciales y de CABA. No es un dato menor porque también relativiza los porcentajes reales de votos logrados tanto por el gobierno como por el resto de las fuerzas y su representatividad. Tomado sobre el conjunto del padrón por ejemplo el gobierno obtuvo en realidad 25,72 % de los votos y eso cambia la visión de su verdadero apoyo social.
El fenómeno viene generando comentarios en los medios y debates. Según los estudios de algunas consultoras la mayor parte de los que no votan son ex votantes de Milei y Bullrich desilusionados. Otro porcentaje importante había votado al peronismo. Es probablemente una expresión de rechazo por la negativa a una democracia que no resuelve ninguno de los problemas reales del pueblo mezclado con escepticismo y apatía. Es evidente también que las fuerzas de izquierda tampoco fueron vistas como una opción, en la medida que limitan sus campañas a pedir el voto para sacar diputados, sin cuestionar con un programa revolucionario a esta falsa democracia.
¿La única democracia posible?
Sin duda fue un gran triunfo de la lucha de los trabajadores/as y el pueblo argentino derrotar a la dictadura militar genocida y conquistar libertades democráticas fundamentales. Sin eso el pueblo trabajador y los sectores oprimidos no podríamos expresar nuestras posiciones políticas, organizarnos, debatir y elegir representantes para luchar por nuestros derechos. Pero eso no significa que este sea “el mejor sistema posible”. Ya vimos que al revés de lo que predicaba Alfonsín, con la democracia ni se come, ni se cura, ni se educa. Y cualquier obrero sabe que dentro de la fábrica no hay democracia sino una dictadura patronal, que impone brutales condiciones de trabajo y persigue y despide al rebelde o al “zurdo”.
Por eso para los marxistas, los resultados de las elecciones en esta democracia de los ricos siempre son un reflejo distorsionado de la conciencia de las distintas clases. Porque son un juego de cartas marcadas donde siempre gana la banca. Porque este sistema tiene dueños, que son los mismos dueños de las empresas, bancos, tierras, servicios y medios de comunicación. Que son también los dueños de los partidos mayoritarios y candidatos porque les pagan sus campañas para garantizar sus negocios cuando llegan al gobierno y el congreso. O controlan a los jueces para que fallen a su favor, y al ejército de periodistas mercenarios y trolls que se encargan de difundir sus mentiras para engañar a la población.
Desde VOS creemos que la respuesta a esta falsa democracia no es no votar. Proponemos luchar por otra democracia. Revolucionaria, de los de abajo. Con representantes directos de los lugares de trabajo y revocables, organizados en un gran Congreso Obrero y Popular. Con un gobierno que ejecute lo que decida ese congreso. Y tribunales populares que castiguen a los políticos y empresarios corruptos y sus socios narcos, y que encarcele a todos los genocidas que aún siguen libres. Esta democracia obrera y popular hay que empezar a construirla desde las asambleas y piquetes obreros de autodefensa y la coordinación de las luchas. Pero solo la conquistaremos con una revolución obrera y socialista que termine con la dominación imperialista y capitalista e imponga un plan obrero y popular al servicio del país y los que lo hacemos funcionar. Desde VOS nos proponemos construir el partido para esta tarea y te invitamos a sumarte.

