Endeudarse para comer, la Argentina de Milei

Según datos del BCRA, recopilados por el Centro de Estudios para la Ciudad y la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung (FES), la tasa de morosidad (deuda en mora por sobre el total del monto adeudado) alcanzó el 17,5% en junio. En octubre del 2024 la morosidad era tan sólo el 3,6% del crédito, lo que indicaría que el índice creció entre 4 y 5 veces en tan solo 18 meses. 

Sobre un total de aproximadamente 19,43 millones de deudores únicos, 4,8 millones se encuentran en mora, porcentaje que ronda el 25%. En el caso de los menores de 25 años, el porcentaje sube al 38%, y entre los 26 y los 35 años se encuentra casi en el 34%. 

Las tasas de interés anuales en las entidades bancarias superan el 65%, y en el caso de las billeteras virtuales, son mayores al 100% o incluso más, ni hablar de las financieras y otro tipo de entidades dedicadas al crédito o de los usureros de los barrios ligados al narco.

Por su parte, se hacen públicos casos en los que empresas como Mercado Libre apretan a deudores comunicándose por ejemplo con conocidos, familiares, compañeros de trabajo o hasta jefes. Utilizando información privada que obtiene la aplicación.

Las consecuencias de esto están a la luz del día: la CGT calcula que alrededor del 24,1% de la masa salarial se destina al pago de deudas, lo cual recrudece aún más el problema del salario, ya ahogado principalmente por las subas en los servicios.

Ni hablar de las consecuencias psicológicas. En la misma semana trascendió que una pareja de jubilados en Cipolletti, Neuquén, había decidido quitarse la vida al no poder afrontar sus deudas y el mismo destino eligió otra jubilada que se arrojó a las vías del tren en Florencio Varela. 

“Problema entre privados”

Ante la consulta sobre si tomará alguna medidas para ayudar a las familias endeudadas, la respuesta del Gobierno de Milei es que se trata de un asunto entre privados y por lo tanto no tomará ninguna medida. Que quienes aceptan las tasas exorbitantes de las billeteras virtuales y entidades financieras son responsables de sus propias deudas. Y que por lo tanto el estado no debe intervenir.

El problema con este argumento es que no se trata de una situación en la que la gente se esté endeudando para comprarse un auto, una casa o irse de vacaciones. Se toman deudas porque no se llega a fin de mes: para pagar alquileres, servicios, remedios, comida. A pesar de lo que digan los medios y operadores del Gobierno, podemos corroborarlo viendo a nuestros compañeras y compañeros de trabajo, a nuestros vecinos y a nosotros mismos.

Las financieras y las billeteras virtuales pueden permitirse esas altísimas tasas de interés porque las familias no tienen otra opción para afrontar gastos que no son reducibles. La santísima Ley de Oferta y Demanda que Milei eleva a ley divina se demuestra una vez más totalmente falible ante una demanda que no puede ceder. No podemos dejar de endeudarnos porque no nos alcanza para vivir, y a la vez como nos endeudamos cada vez nos alcanza para menos.

Al mismo tiempo en el Congreso se discute una nueva reedición de la Inocencia Fiscal, que condona deudas impositivas a multimillonarios evasores, y permite el blanqueamiento de miles de millones. Esta misma iniciativa permitió que Lázaro Baez, empresario procesado por corrupción ligado a los gobiernos Kirchneristas sea sobreseído.

Mercado Libre registró ingresos netos anuales a nivel global por más de U$D28.900 millones y tiene utilidades por U$D2.000 millones, pero es beneficiada por exenciones impositivas y beneficios en cuanto a cargas sociales por más de U$D100 millones al año, gracias a leyes como la de Economía del Conocimiento. Y pese a operar como tal no está regida, como también sucede con las otras billeteras, por la Ley de Entidades Financieras, por lo que su actividad no se encuentra regulada.

¿Usura o crédito al servicio de los trabajadores?

Ante una crisis de endeudamiento que está consumiendo a las familias trabajadoras, con tasas totalmente abusivas y una desocupación que va en aumento ¿pregonamos el sálvese quién pueda? ¿Cada familia debe ocuparse de afrontar esta situación por sí sola? ¿Es justo que los bancos y las financieras se llenen los bolsillos a costa de quienes no llegan a fin de mes?

Actualmente existen alrededor de 30 proyectos de ley congelados que tratan el problema del endeudamiento generalizado. Proponen desde el otorgamiento de crédito por parte del banco Nación para saldar deudas hasta la creación de una línea telefónica para asesorar a endeudados. Nada de esto está cerca de la solución. Sin salarios dignos ni pleno empleo, los trabajadores estamos atados a las garras perversas de los usureros, sean bancos o sea el mismísimo Marcos Galperín.

El proyecto de ley presentado por el FITU plantea correctamente la suspensión de los cobros y la anulación de las deudas con un valor de hasta dos canastas básicas. Puesto que se trata de usura, no corresponde permitir que sigan chupando la sangre a quienes no llegan a fin de mes. Pero se queda corto en cuestionar la razón de ser del sistema financiero, como el de cualquier empresa capitalista: generar ganancias a cualquier costo.

Una banca única y estatal podría regular el crédito, evitar la usura y la especulación. Y así otorgar préstamos a tasas accesibles, por ejemplo para construir viviendas para los trabajadores. Eso a su vez puede ayudar a generar puestos de trabajo, mediante planes de obras públicas. Por supuesto, para eso debería haber un fuerte control de los trabajadores sobre las cuentas públicas, para evitar los abusos y la corrupción.

Una solución como esa jamás saldrá del Congreso, que solamente ha sancionado leyes que benefician a los usureros y no al pueblo trabajador. La solución no puede ser otra que tomar el problema en nuestras manos.

La CGT junto a las CTA, la UTEP y sectores autoconvocados realizaron una “marcha de los endeudados” en Plaza de Mayo el 20/8, denunciando la situación pero sin hacer propuestas concretas. Es un primer paso, pero eso no alcanza. Sin medidas de lucha contundentes como paros, cortes, movilizaciones, discutidas en asambleas en los lugares de trabajo, esta situación no tendrá salida. Para conseguir la anulación de las deudas usureras y la suspensión inmediata de los cobros, necesitamos acciones concretas y que estas medidas sean incorporadas a los pliegos de reclamos de los sindicatos y organizaciones populares. Hay que unificar todas las luchas contra el plan de Milei, Trump y el FMI.

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