La reforma laboral viene siendo el tema del momento, pero…
Milei salió triunfante de las elecciones, y sin esperar a tener a los nuevos diputados (que asumen el 10/12), ya salió a instalar que va a ir por la triple reforma jubilatoria, impositiva y laboral Siendo esta última la más importante, y la que más revuelo viene causando; es importante que los trabajadores esquivemos las confusiones que se andan propagando, y entendamos quién quiere la reforma y para qué la quieren.
Videos de TikTok, reels de Instagram, noticias no muy chequeadas; ponen el foco en algunas medidas. Jornadas de 12 horas, vacaciones cuando se le antoje a los gerentes, ticket canasta; tomaron de inmediato el centro de la atención, con denuncias, contradenuncias, mentidas y desmentidas.
Internet y las redes sociales se transforman en un campo de batalla entre los repetidores del gobierno y una caótica respuesta opositora. Y ante tanto ruido se pierde lo más importante que hay que saber
Las mentiras libertarias tienen patas cortas
Desde el gobierno se insiste con que estas medidas “generarán más puestos de trabajo registrado”. Según ellos, hoy los empresarios no quieren tomar gente debido a los costos de las cargas sociales, el miedo a los juicios, e incluso las intromisiones sindicales. Así, tratan de ilusionar a los monotributistas y no registrados con la posibilidad de acceder a la formalidad.
Nada de esto puede ser más falso. Y la mejor prueba de esto es que a pesar de las reformas laborales impulsadas desde 2023 (DNU 70/23, Ley Bases, moratoria de blanqueo, eliminación de multas), el empleo no creció¹.
De hecho, si se toman tendencias históricas desde las reformas laborales de 1991, se puede ver que la reducción de los derechos laborales; y especialmente la facilitación de los despidos, generan más desempleo. Lo cual, de por sí, es bastante lógico: ¿por qué las patronales gastarían plata (aunque sea menos que hoy) tomando gente “en blanco”; cuando nadie las castigará por tener gente no registrada (y sin los costos adicionales del empleo formal?
Reducir los derechos laborales no eleva a los trabajadores no registrados a los beneficios que tienen los formales, sino que rebaja los derechos de los trabajadores formales al nivel de precariedad de los no registrados. Y no hace falta mucho conocimiento para verlo. Entonces ¿para qué quieren una reforma laboral?
Trabajadores baratos y sometidos a pedido del FMI
En realidad, la insistencia en “reordenar las relaciones laborales” (o sea, explotarnos más) viene de parte de los centros de poder mundial. El interés del imperialismo yanqui no solo está puesto en los recursos naturales; sino en someternos a una mayor explotación.
No es solo “abaratar”. Hay tres formas en que los obreros les resultamos más redituables a los empresarios: una es bajando los salarios (vía devaluación y negando aumentos), otra es extendiendo la jornada laboral (aún cuando se paguen horas extras, y otra es aumentando los ritmos de trabajo. Y en todos los casos, el obstáculo a superar tiene que ver con la capacidad de resistencia sindical y política de los trabajadores.
Por eso; tanto las el proyecto de Reforma de Romina Diez, como el del DNU 70/23 y la Ley Ómnibus; tenían como objetivo facilitar los despidos, permitir acuerdos directos entre empresa y trabajador anulando los convenios colectivos, o limitar la capacidad de los obreros para defenderse, limitando la función del delegado o prohibiendo las asambleas.
Ese es el verdadero objetivo de esta reforma, más que modificar la jornada laboral o regular los salarios según los antojos del empresario. Impedir la organización interna en cada empresa, poder echar sin mayores costos a los laburantes más rebeldes, forzar acuerdos haciendo que la palabra del patrón tenga fuerza de ley; nos deja sin armas para defender nuestro salario y condiciones. Básicamente, lo que busca la reforma laboral es hacer de la Argentina un santuario del abuso patronal.
La ayudita sindical: paritarias a la baja y silencio
La antesala de esta nefasta reforma, es la feroz entrega de nuestro salario. Los dirigentes de los principales gremios dejaron de pelear por aumentos salariales reales hace tiempo, apostando a resolver todo en negociaciones sin conflictos.
El resultado de esto, es la propia degradación de la herramienta sindical. Cada comisión interna o cuerpo de delegados, tiene que suplir la miseria de los aumentos con acuerdos por empresa; que van horadando el poder de los convenios. Y los propios salarios de miseria hace que muchos compañeros intenten buscar zafar por la suya, haciendo changas fuera de la jornada (como Uber) o directamente arreglando un retiro más o menos voluntario.
Todo esto se complementa con la persecución a los obreros más luchadores, el aislamiento de los delegados opositores que defienden a los compañeros; y la eliminación de cualquier vestigio de democracia sindical. Todo esto, sumado a los manejos turbios que nunca faltan; lleva a los trabajadores a dejar de confiar en la organización sindical como herramienta para mejorar su situación.
Si bien este es un proceso que se da hace décadas, con Milei hay un agravamiento: no solo porque la CGT se borró completamente, sino porque incluso algunos dirigentes (como Martinez de UOCRA) están participando de los debates para darle forma a la reforma. Años de dependencia del dinero del estado, de corrupción y de atornillarse a los cargos los llevan a pensar como patrones.
¿Qué reforma laboral necesitamos?
Ciertamente, el modelo de relaciones obrero-patronales establecido en los convenios y las leyes laborales, tiene demasiadas falencias.
Pero en contra de lo que dice el FMI, Milei o sus repetidores; esas falencias no se deben a que asustan a los empresarios dándole demasiado poder a los obreros; sino al revés: garantizan que cada empresa viva bajo una tiranía patronal, que se agravó con las diferentes reformas laborales que hemos venido sufriendo desde 1991 a esta parte.
Los trabajadores necesitamos una reforma laboral que responda a nuestros intereses. Una reforma que imponga como base salarial, el salario mínimo vital y móvil ($2,5 millones a octubre de 2025) ajustable automáticamente por inflación. Que promueva la reducción de la jornada laboral (sin reducción salarial) hasta absorber a toda la mano de obra disponible. Que sentencie la expropiación sin pago de cada empresa que cierre o despida. Que decrete el control obrero de la producción y la contabilidad de las empresas. Que permita a los obreros organizarse para defenderse físicamente de los sabotajes y agresiones.
Aunque parezca mucho, es lo que nos corresponde: aún el exigir aumentos del 240% para recuperar lo perdido desde diciembre de 2023, o reclamar la prohibición de los despidos; no alcanza a frenar el deterioro del nivel de vida que estamos padeciendo.
¿Cómo paramos esta catástrofe?
A pesar de todo esto, es equivocado creer que todo está perdido. En todo el país, hay trabajadores demostrando como pelear y ganar: los de la construcción en Santa Cruz, los madereros en Corrientes, las peleas de los estatales de diferentes provincias; demuestran que los trabajadores siguen resistiendo.
Hay fuerzas de sobra para vencer a Milei y sus planes, pero para eso hay que romper el chaleco de fuerza que nos imponen los dirigentes.
Los dirigentes que suelen ser más combativos que el grueso de la CGT, como Yofra de Aceiteros, junto al SUTNA y las comisiones internas de lucha; deberían poner en pie una coordinadora que nuclee a todos los organismos sindicales que quieran enfrentar a la reforma. Los trabajadores cuyos gremios están haciendo la plancha, tendrían que organizarse para reclamarle en cada seccional a los dirigentes, que se pongan a la cabeza de esta pelea. Incluso las organizaciones populares, estudiantiles y demás; deberían convocar a plenarios para coordinar el apoyo a esta pelea.
El objetivo de todos tiene que ser uno solo: poner en pie un plan de lucha hasta derrotar los intentos de arrebatarnos los pocos derechos que nos quedan; haciendo de manera ampliada, corregida y sostenida, lo que hicimos el 18 de diciembre de 2017.
Construir una nueva herramienta política
Esta situación demuestra que la ideología de conciliación y armonía entre obreros y patrones, que se expresa en el peronismo, terminó de fracasar. Y junto con ella, fracasó también el intento de conseguir mejoras por la vía del Congreso.
Necesitamos un partido de lucha, un partido que pelee por imponer el poder obrero en cada lugar de trabajo, y un gobierno obrero y popular en todo el país. Necesitamos ese partido para darle una nueva dirigencia a las organizaciones obreras y populares; y derrotar de una vez los intentos de colonización que venimos sufriendo.
La tarea de Voz Obrera Socialista es ayudar a la construcción de ese partido. Invitamos a todos los obreros y obreras, a quienes quieren luchar para derrotar a la patronal y el imperialismo; a que se sumen a esta tarea.
¹: https://www.infobae.com/economia/2025/11/03/el-empleo-asalariado-formal-profundizo-su-caida-y-alcanzo-un-nuevo-minimo-desde-2023-segun-un-informe-de-la-uba/

