Desde hace muchos años, que el nivel de vida de los trabajadores y el pueblo pobre venezolano se deteriora de modo dramático y el régimen chavista lo ataca permanentemente. Sin embargo, la tentativa de convertir a Venezuela en un protectorado económico y político, la tutela anunciada sobre el petróleo —control de ventas, control de cuentas, control del flujo de ingresos— no es “ayuda” no “democracia”: es dominación.
Esto no es un conflicto aislado. Es un precedente peligroso para toda la región: si se acepta que Washington, producto de bombardear, asesinar y secuestrar, “administre” recursos estratégicos bajo fuerza militar y chantaje. Mañana ese mismo mecanismo puede ser aplicado en cualquier país latinoamericano si no lo consigue a través de acuerdos con los gobiernos, como ocurre en la mayoría de los países de Latinoamérica». Trump quiere mostrar que EEUU sigue siendo el sheriff de Latinoamérica. Es una necesidad imperiosa echar al imperialismo yanqui de Venezuela y de toda Latinoamérica!
Que se retire la flota militar del mar Caribe
La escalada militar sigue siendo una amenaza concreta. El hecho de que en EE. UU. el Senado haya impulsado medidas para bloquear nuevas acciones militares sin autorización no es una garantía para los pueblos de Latinoamérica. Dependemos centralmente de nuestra propia fuerza para defendernos.
Pese a no ser en este momento su política central, sigue existiendo el peligro de que Estados Unidos bombardee de nuevo a Venezuela e incluso avance hacia una invasión si le fracasan sus actuales negociaciones. Frente a ese riesgo, no basta con declaraciones diplomáticas: se requiere que la clase trabajadora y los pueblos de América Latina nos movilicemos para exigir el retiro de la presencia militar estadounidense y el cese de toda operación intimidatoria.
De manera inmediata debemos luchar salida del ejército gringo del mar Caribe, fin de las maniobras navales y de cualquier dispositivo de presión militar contra Venezuela y contra la región.
Ni una gota de petróleo para Trump
Hoy la política de Trump es: forzar al régimen chavista a convertirse en su lacayo completo, garantizarle el petróleo sin mediaciones y someter la vida nacional a una tutela externa. El propio gobierno estadounidense ha afirmado que pretende controlar por tiempo “indefinido” las ventas de petróleo venezolano y administrar los ingresos en cuentas bajo control de Washington, como palanca para imponer su hoja de ruta.
Y del lado del régimen chavista, con Delcy Rodríguez a la cabeza, no hay ninguna prueba de oposición real a esa política. Por el contrario, se están dando señales públicas de “normalización” del esquema: PDVSA confirmó negociaciones para vender “volúmenes” de crudo a EE. UU. y sostuvo que el proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales como Chevron, presentándolo como transacción “estrictamente comercial”.
Dicho sin eufemismos: mientras Trump anuncia tutela y control, el régimen busca acomodarse y dar garantías de entrega de petróleo, abriendo la puerta a un pacto por arriba que se pagaría con hambre, represión y pérdida de soberanía.
Por eso es necesaria una medida concreta e inmediata: cierre de las operaciones de Chevron en Venezuela. Expropiación sin pago de sus propiedades en Venezuela para que se integre a PDVSA y que esta empresa funciones bajo control de los trabajadores. Ni una gota de petróleo para Trump significa impedir, en la práctica, que la riqueza del país financie la tutela y consolide un reordenamiento dictado desde Washington.
En el mismo sentido que no se pague más la deuda externa venezolana con el FMI, bancos y diversos países. Es una de las causas centrales del hambre y la pobreza del pueblo venezolano.
En 2002/2003 se puedo derrotar a los yanquis y a sus agentes venezolanos
Lamentablemente la dirección chavista está impulsando medidas contrarias: negocia en secreto con el gobierno de Estados Unidos y muestra disposición a cederle y acomodarse. Esta realidad vuelve a mostrar que sin superar a esta dirección y en la construcción de una organización obrera independiente es prácticamente imposible derrotar al imperialismo y avanzar hacia la revolución.
Recordamos una lección histórica: en 2002/2003, frente al golpe de Estado y el lockout de los empresarios venezolanos, impulsados por el imperialismo, la movilización popular mostró que el pueblo puede derrotar operaciones reaccionarias cuando se organiza de modo independiente. Esa experiencia enseña que la respuesta a la agresión imperialista no puede ser un pacto de élites a espaldas de la gente, sino organización desde abajo y unidad con los pueblos de América Latina.
Pero esa línea exige una condición indispensable: libertad real de organización dentro de Venezuela. No puede haber unidad verdadera si se persigue a quienes piensan distinto, si se criminaliza al movimiento obrero, si se restringe la protesta y si se instala el miedo como método de gobierno.
Hay que derrotar el posible acuerdo entre el imperialismo y el régimen chavista
Denunciamos que el núcleo del peligro actual y la amenaza principal para el pueblo venezolano es la perspectiva de un acuerdo entre la cúpula chavista (incluyendo Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello) y Trump, que consolidaría una dictadura sostenida por represión interna y funcional a la tutela estadounidense, con un reparto de la renta petrolera por arriba. Por eso hacemos esta exigencia: romper ya las negociaciones con Trump, sin ambigüedades, que se abra paso a la organización popular independiente.
Es necesario recuperar la experiencia de 2002 y 2003, cuando fue la organización de los trabajadores y el pueblo la que paró el golpe de Estado contra Chávez y el lockout de los empresarios.
Si el régimen chavista realmente quiere luchar contra el imperialismo yanqui que entregue armas a los trabajadores y el pueblo para que puedan organizarse brigadas autónomas de defensa y combate.
Eso no significa confiar en la dirección chavista: sabemos que sin su destrucción y la construcción de una organización obrera es prácticamente imposible romper con el imperialismo o avanzar hacia la revolución. Pero exigir que el chavismo rompa con esas negociaciones es importante para esta lucha y para los sectores que siguen a esta dirección, en Venezuela y fuera del país.
Libertad a todos los presos políticos
Fin de la persecución a los trabajadores y el pueblo, eliminación del régimen de excepción y liberación de presos del movimiento sindical
Es necesario pelear por la libertad inmediata para todos los presos políticos y el cese de la persecución contra activistas, periodistas, organizaciones populares y sindicalistas. No se puede hablar de soberanía mientras se gobierna con detenciones arbitrarias, intimidación y criminalización de la protesta.
Hay que luchar además por la eliminación del régimen de excepción que suspende o restringe derechos básicos. Se ha difundido el decreto de “Conmoción Exterior”, que contempla la posibilidad de prohibir reuniones y manifestaciones y ampliar medidas extraordinarias de control estatal.
En particular, denunciamos la persecución contra el movimiento obrero: reportes sindicales han señalado 160 trabajadores y 20 dirigentes sindicales sometidos a detenciones ilegales y desapariciones forzadas en los últimos años. Exigimos su liberación inmediata, con garantías plenas para la organización sindical, negociación colectiva, huelga y protesta.
Que la crisis no la pague el pueblo trabajador
La población venezolana llega a este momento en condiciones sociales extremas. El salario mínimo permanece en 130 bolívares desde marzo de 2022, y su poder adquisitivo ha sido devastado por la devaluación.
En paralelo, más de la mitad de los hogares siguen en pobreza multidimensional según resultados de ENCOVI 2024[1] (con impactos directos en servicios, salud, educación y alimentación).
En nutrición, la inseguridad alimentaria y la fragilidad de los programas de asistencia continúan, con recortes operativos reportados por falta de financiamiento.
Y como expresión estructural de esta crisis prolongada, cerca de 7,9 millones de personas han salido del país buscando protección y una vida mejor.
En este contexto, la “salida” imperialista —intervención, tutela sobre el petróleo y escalada militar— no trae bienestar: trae control externo, subordinación y más coerción. Por eso levantamos las siguientes consignas y exigencias.
Por la más amplia unidad de acción para enfrentar la agresión imperialista
Unidad real requiere ruptura con Trump y respeto a las libertades del pueblo venezolano
Llamamos a la más amplia unidad de acción en Venezuela y en América Latina contra la agresión imperialista. Esa unidad debe ser concreta: coordinación de sindicatos, movimientos populares, estudiantes, organizaciones de derechos humanos y fuerzas políticas dispuestas a movilizarse.
Pero para que exista unidad real, el chavismo debe demostrar en hechos que quiere luchar y no pactar con Trump a costa de las libertades del pueblo venezolano. Si se mantiene el estado de excepción, si se persigue a sindicatos y si se negocia el petróleo bajo tutela extranjera, no hay unidad de acción: hay pacto por arriba y disciplina impuesta por abajo.
Exigimos la liberación de Nicolás Maduro para que sea juzgado en Venezuela por un tribunal independiente de las organizaciones populares
Exigimos que Nicolás Maduro sea devuelto a Venezuela para ser juzgado en el país por un tribunal independiente, con control y participación de organizaciones populares y garantías de debido proceso. Rechazamos que el destino político y judicial del país sea decidido por tribunales extranjeros como parte de una operación de dominación.
La justicia sobre responsabilidades políticas, económicas y represivas debe ser un derecho del pueblo venezolano, sin tutela imperial y sin impunidad interna.
[1] https://www.proyectoencovi.com/encovi-2024

