¿Qué hacer con los Servicios de Inteligencia?

En otra nota desarrollamos la denuncia del DNU de Milei que modifica la Ley de Inteligencia de  Nacional. (Ver  UN GRAVE ATAQUE A LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS) Acá polemizaremos sobre el carácter de los servicios de inteligencia y qué hacer con ellos. 

En el debate público se naturaliza la existencia de este aparato cuyos fondos, gastos y actividades no pueden ser controlados por el pueblo. Se argumenta que estos deben existir por razones de “seguridad nacional” y para proteger al país ante posibles ataques de otros países o acciones “terroristas” o del “narcotráfico”. 

Todo es una gran mentira. Los que atacaron nuestra soberanía históricamente fueron las potencias imperialistas como EEUU o Gran Bretaña y los servicios argentinos lejos de protegernos de ellos fueron sus colaboradores, como se puso en evidencia por ejemplo con el Plan Cóndor bajo la dictadura genocida. El atentado terrorista a la AMIA, contó con la complicidad de los servicios (la famosa “conexión local” que nunca se investigó). Y los narcos viven tranquilamente en Nordelta y otros barrios privados a la vista de todos. 

Habría que agregar que en los últimos años se hicieron públicas además las conexiones de los servicios con el armado de causas judiciales, actividades extorsivas, negocios turbios o incluso la utilización del espionaje entre los partidos patronales o incluso en las internas políticas. Tal como salió a la luz con el “caso Stiuso” o las escuchas de Macri. En febrero de 2025 se conoció el vínculo con el gobierno del empresario Leonardo Scaturicce, señalado por los medios como agente de la SIDE, en uno de cuyos aviones privados venían las sospechosas valijas que Milei ordenó no controlar en Aeroparque. 

Como vemos, ninguna de las razones aducidas para la existencia de los servicios de inteligencia son válidas. Entonces ¿por qué y para qué existen? ¿Por qué ninguno de los partidos y políticos patronales o medios de comunicación cuestiona su existencia? Para entender mejor este problema tenemos que analizar el carácter y rol del Estado en la sociedad. 

Las cloacas del Estado capitalista

La mayoría de la población seguramente asocia al Estado a un aparato administrativo de servicios y bienes de la sociedad o a un árbitro “imparcial” que garantiza normas de convivencia para el “bien común”. Esto es lo que habitualmente nos transmiten a través de la educación y luego refuerzan los medios de comunicación. 

Pero en una sociedad dividida en clases, donde una minoría es propietaria de las tierras, las fábricas, bancos y todo tipo de negocios (incluidos los medios de comunicación) y la mayoría vive de un salario o de su trabajo, ese aparato estatal no puede ser neutral ni imparcial. Está al servicio de esa clase capitalista y de la defensa de sus intereses. Y esto es así hasta en los regímenes capitalistas más democráticos. 

Esto es lo que descubrieron los fundadores del socialismo científico, Carlos Marx y Federico Engels, al estudiar la historia de la sociedad humana hasta la sociedad capitalista. Pero como además esa minoría rica es una minoría que se enriquece en base a la explotación brutal de la inmensa mayoría de la sociedad ese aparato estatal  es esencialmente un  aparato represivo para mantener a raya a las clases explotadas y aplastarlas si se rebelan. En palabras de Engels: Como el Estado nació de la necesidad de refrenar los antagonismos de clase, y como, al mismo tiempo, nació en medio del conflicto de esas clases, es, por regla general, el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida. Así, el Estado antiguo era, ante todo, el Estado de los esclavistas para tener sometidos a los esclavos; el Estado feudal era el órgano de que se valía la nobleza para tener sujetos a los campesinos siervos, y el moderno Estado representativo es el instrumento de que se sirve el capital para explotar el trabajo asalariado.(…) (1)1

Como precisa Lenin, el dirigente de la Revolución Rusa:  Engels desarrolla la noción de esa “fuerza” a que se da el nombre de Estado, fuerza que brota de la sociedad, pero que se sitúa por encima de ella y que se divorcia cada vez más de ella. ¿En qué consiste, fundamentalmente, esta fuerza? En destacamentos especiales de hombres armados, que tienen a su disposición cárceles y otros elementos.(…) 2

Entre esos “otros elementos” están  los servicios de inteligencia, que recopilan permanentemente información sobre aquellas organizaciones políticas o sociales, dirigentes o activistas que signifiquen una potencial amenaza al orden capitalista. Como es lógico, esto lo hacen clandestinamente, fuera del control popular y con fondos reservados. Espiando a quienes consideran “peligrosos” y reclutando informantes entre las fuerzas de seguridad, el poder judicial, periodistas o incluso sindicalistas como Gerardo Martínez, burócrata de la UOCRA y de la CGT acusado de colaborar con la Dictadura genocida. También infiltrando directamente sus agentes en las organizaciones de izquierda. 

Es decir los “servicios” son un engranaje siniestro y necesario del aparato estatal capitalista. Recopilan datos para que puedan ser utilizados en la represión por las FFAA y represivas cuando se lo ordena el poder político o la justicia patronal, haciéndola más eficiente. En base a esta información actuaron por ejemplo los “grupos de tareas” de la Dictadura que secuestraron, encarcelaron y torturaron a más de 30.000 luchadores obreros, estudiantiles y populares. 

Por supuesto en períodos democráticos el orden y la dominación capitalista se sostienen en primer término en base al control ideológico, y el convencimiento por la vía del engaño, las mentiras y estafas electorales de la “casta política” burguesa (LLA, PRO, UCR, PJ, etc.) y de sus comunicadores mercenarios. Todos ellos al servicio de los grandes empresarios y los monopolios imperialistas, que son quienes pagan sus campañas y los colman de privilegios. 

Pero cuando los trabajadores nos rebelamos y no respetamos “el orden institucional” capitalista y sus leyes al servicio de la defensa de la propiedad privada empresarial, nos mandan la policía, la gendarmería o la Prefectura. O muchas veces actuando incluso dentro de los marcos “legales” somos reprimidos igual. Como pasa con la marcha de los miércoles de los jubilados o infinidad de marchas contra el gobierno de Milei reprimidas en base al protocolo antipiquetes de Bullrich, hoy declarado inconstitucional por la Justicia. También en estas luchas obreras y populares actúan “servicios” como infiltrados, tal como se evidenció en fotos y videos periodísticos, o colaborando con información para las detenciones.  

Por la disolución de los servicios de inteligencia

Queda claro entonces que lo que hace el DNU de Milei es poner en evidencia de forma brutal el verdadero carácter de los servicios de inteligencia y su función. Por supuesto es necesario luchar por su derogación, ya que significa un salto en el accionar represivo del gobierno y una amenaza contra las luchas obreras y populares. Pero esto no es suficiente, ya que no es posible reformar los servicios ni ponerlos bajo el control democrático del pueblo trabajador, porque justamente es contra este que son utilizados.

 No es casual, por ejemplo, que el kirchnerismo pese a todo su discurso progresista y de defensa de los DDHH, cuando gobernó, solo haya hecho una reforma cosmética cambiándole el nombre a la SIDE por AFI, pero manteniendo intacto este aparato represivo. 

Por todo esto, es necesario que los/as trabajadores/as exijamos la disolución de la SIDE y de todos los servicios de inteligencia de todas las fuerzas (también los de las FFAA, Gendarmería, Prefectura, PAN, PF y policías provinciales).  

Lamentablemente el proyecto de los diputados del FITU que reclama la nulidad del DNU 941 nada dice de todo esto. 3 Organizaciones que se reclaman trotskistas y revolucionarias como el PTS, PO, IS y el MST no denuncian allí el carácter de los servicios ni exigen su disolución. Los llamamos a rever su posición y a sumarse al reclamo de disolución de los mismos.

  1. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Federico Engels(1884) ↩︎
  2. El Estado y la revolución, V.I. Lenin (1917). ↩︎
  3. https://www.laizquierdadiario.com/Diputados-la-izquierda-busca-anular-el-DNU-de-Milei-que-amplia-facultades-de-inteligencia ↩︎

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