¿Se puede derrotar la Reforma Laboral?

La reforma laboral es una bandera que unifica al conjunto de los sectores capitalistas. Eso se viene expresando en declaraciones de la UIA, otras asociaciones y cámaras patronales, en los medios que controlan y sus periodistas “ensobrados”. En ese sentido el gobierno cuenta con grandes posibilidades de lograr su aprobación, por lo menos en Senadores.

Eso se expresa en la superestructura política en el acuerdo con los gobernadores radicales, los de partidos provinciales y varios de los peronistas “dialoguistas”. Eso no quita que haya contradicciones y tironeos. Por un lado porque gran parte de la patronal está en una situación ambigua, porque quieren tanto la reforma como la devaluación. Por otro por los fondos coparticipables para las provincias, como los del impuesto a las ganancias, que Milei pretendía recortar en beneficio de los empresarios. A esto hay que sumarle los diferentes intereses regionales, que ponen reparos en el proyecto en virtud de las necesidades de las administraciones provinciales. De todos modos al cierre de este artículo Bullrich anunció que llegaron a un acuerdo

Una oposición que no se opone

El peronismo por su parte si bien mayoritariamente se expresó en contra y no la votaría, no viene haciendo nada más que declaraciones sin poner su enorme aparato y capacidad de movilización para frenarla. Eso se refleja también en la vergonzosa postura de la CGT, más mansa que de costumbre, que se limitó a una concentración el 18 de diciembre sin convocar a asambleas ni apelar a la participación de la base obrera. Y ahora repite lo mismo para este 11 de febrero, pero se niega a convocar al paro general y un plan de lucha. En realidad, el triunvirato viene apostando todo a las fracasadas negociaciones con senadores y diputados de las provincias, y a preparar presentaciones en la justicia. Lo que en realidad está preparando el triunvirato, es otra derrota para los trabajadores.

El Frente Sindical y las opciones de lucha

En un intento por desmarcarse de la postura del triunvirato, Abel Furlán de la UOM, junto a las CTA y Aceiteros está liderando a decenas de gremios que- al menos de palabra- llaman a cerrarle el paso a la reforma laboral con la lucha. Hasta ahora, han convocado a marchas el 5 de febrero en Córdoba, el 10 en Rosario; y a otra marcha el día que comience la discusión en el Senado. Dentro de ese frente, algunos gremios como Aceiteros, ATE y en los últimos días otros sindicatos de la CTA como SUTEBA,  la UOM y gremios del transporte de la CAT como el subte, llamaron al paro para el 11. De todos modos, sobre todo los últimos, no vienen preparando la medida con asambleas y plenarios de delegados, lo cual debilita la medida. 

Y finalmente, están las Coordinadoras, Mesas Obreras, Cabildos abiertos y Plenarios Sindicales Combativos; conformados por organizaciones de base en lugar de dirigencias nacionales, que plantean enfrentar más consecuentemente la reforma laboral. Alentados y dirigidos por partidos del FITU, y reflejando en parte sus disputas por posicionamientos electorales, desde nuestro punto de vista estos organismos tienen su mayor debilidad en esas divisiones, en su falta de políticas concretas hacía los sectores dirigidos por la CGT y la CTA, y en la debilidad para integrar democráticamente a las bases en las discusiones. A pesar de estos problemas, son un punto de referencia y de organización para los sectores luchadores que quieren derrotar a Milei y su nefasta reforma.

¿Qué hace falta para tirar la reforma?

Teniendo en cuenta todo esto, podemos trazar un panorama bastante claro. Toda la patronal apoya la reforma, con más o menos entusiasmo. La dirigencia sindical está enfrascada en la tarea triple de dejarla pasar para beneficiar a sus socios patronales, hacer caer los artículos que la perjudican, y evitar quedar en evidencia como traidores.

Además, el tiempo apremia. Este miércoles 11 será la votación en el Senado, y las semanas siguientes le tocará a la Cámara de Diputados.

Sin embargo, Milei está más débil de lo que parece. Horadado por la penosa situación de la economía, incapaz de contar con el apoyo de un Trump atrapado en situaciones graves, sostenido por un entendimiento muy frágil con gobernadores que no tienen espalda para enfrentar al movimiento de masas; solo la traición del triunvirato de la CGT hace que el gobierno mantenga la iniciativa.

Por eso mismo, la clave para vencer este ataque contra nuestros derechos; es pasar por encima del chaleco de fuerza de estas dirigencias traidoras. Y para eso, es necesario concentrar la fuerza de los que luchan para empezar a construir una dirección alternativa a los que quieren transar.

Es necesario multiplicar los espacios de coordinación de base, hacer que sus resoluciones se voten mediante mandatos de asamblea de fábrica y lugar de trabajo; y a su vez poner en pie una coordinación nacional. Y desde ahí, lanzar una campaña permanente de presión a las dirigencias de los sindicatos; para que convoquen a un paro nacional con movilización, y un verdadero plan de lucha, hasta que el gobierno dé marcha atrás.

Una campaña por todos los medios, no solo reuniones y declaraciones, sino con actividades informativas en concentraciones industriales, puntos neurálgicos del transporte y barrios obreros: así no solo se denunciará ante millones de trabajadores la complicidad de los gremios, sino que se demostrará que hay una alternativa de lucha al sindicalismo de transa. Así, se pondrá a los dirigentes ante el dilema de ponerse al frente de la lucha o ser pasados por encima.

Y finalmente, hay que preparar una verdadera huelga general (no los paros nacionales “materos” de la CGT)  lo mejor posible: tiene que ser masiva y contundente, paralizar al país, bloquear con piquetes los centros de producción y el transporte, llenar todas las plazas y derrotar la inevitable represión. Y eso implica, primero que nada, la realización de asambleas en cada lugar de trabajo; para poner en pie comisiones de lucha que garanticen que hasta el último compañero salga a la calle, que organicen la defensa ante las agresiones policiales, etc. Así podríamos no sólo derrotar la reforma laboral sino el conjunto del plan antiobrero y entreguista de Milei, Trump y el FMI.

Desde Voz Obrera Socialista, estamos al servicio de estas tareas cruciales. Llamamos a todos los compañeros y compañeras a sumarse.

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