Desde Argentina hasta Palestina, una misma lucha

¿Qué diferencia hay entre sionismo y nazismo? ¿Cómo puede Israel tener tanta impunidad para llevar a cabo un genocidio de esta magnitud sin ningún tipo de represalia real? ¿Qué papel cumple el imperialismo y los gobiernos del mundo en esto? ¿Y nuestro gobierno? ¿Cuál es la relación de Argentina con el sionismo? ¿Es solidaridad lo que nos une al pueblo Palestino, o nos hermana, de hecho, una misma lucha? Estas son algunas de las preguntas que intento abordar en este artículo, para debatir la relación concreta entre la realidad cotidiana de la clase trabajadora en Argentina y del pueblo palestino bajo ocupación militar.

Sionismo y nazismo

A pesar del silencio y de la complicidad de los medios masivos de comunicación, las imágenes y videos del genocidio en Palestina, especialmente en Gaza, que inundan las redes sociales, espantan por su similitud con el nazismo, tanto en número cuanto en método.

El nazismo se define como nacionalismo antisemita1, y como tal defiende la superioridad y el derecho divino de la “raza aria” por sobre otras etnias y pueblos. El lema del sionismo con el que se constituye el Estado de Israel es “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. El gran problema es que sí había un pueblo en esa tierra y, para ocuparla, era necesario destruir completamente su población nativa, a cualquier costo: sus habitantes, sus casas, su idioma, su cultura, su bandera, su historia, y, sobre todo, cualquier atisbo de resistencia o de esperanza que pudiera surgir. 

Este método de exterminio total de un pueblo es lo que Ilan Pappé, reconocido historiador israelí antisionista, llama limpieza étnica, y es lo que el Estado sionista de Israel lleva a cabo en Palestina desde su creación, en mayo de 1948 (la Nakba, “catástrofe”). 

Cualquier similitud del sionismo con el nazismo no es mera coincidencia. Ambos defienden el concepto de supremacía racial para garantizar la colonización de territorios a través del exterminio de sus pueblos y del saqueo de sus recursos naturales. Recursos estos que son utilizados como arma de guerra en la propia ocupación: el hambre, la falta de agua y de energía, de techo, de medicinas, de combustibles, de comunicación, de dinero, la destrucción del suelo, de la flora y la fauna, etc., y todas las consecuencias de eso, hacen de Palestina un campo de concentración a cielo abierto, del que no se puede escapar.

La complicidad de los gobiernos

Si Israel continúa existiendo como Estado sionista en ocupación militar, es

gracias al apoyo, la complicidad y el financiamiento del imperialismo y los gobiernos del mundo. 

Mientras la ONU “repudia” el genocidio de la boca para afuera, los gobiernos no toman ninguna medida concreta para detener al Estado sionista de Israel, ni contra las empresas y mecanismos del sistema que lo respaldan y financian. Por el contrario, les abren la puerta de sus países para hacer negocios millonarios. No es casual que el Estado sionista haya superado su récord de exportación de armas en 2024.

Por supuesto, mucho menos denuncian la naturaleza nazi de ese Estado, e inclusive secundan el acuerdo de dos Estados, el cual no solo se ha mostrado imposible sino que, en la práctica, significa la defensa del derecho del Estado nazi-sionista de Israel a existir por encima del derecho a la existencia y la autodeterminación del pueblo palestino en su territorio histórico.

Al hacer negocios y acuerdos con Israel, los gobiernos apoyan y financian de forma directa el genocidio aunque lo repudien en sus discursos.

Al abrirle la puerta de nuestros países a empresas que financian al Estado sionista (y son las marcas que vemos cotidianamente en los supermercados, en las calles, en nuestra tecnología cotidiana), están financiando el genocidio también.

Al permitir que el imperialismo continúe saqueando nuestros recursos naturales y superexplotando a nuestros pueblos, están siendo política y económicamente serviles a este proyecto colonialista, cuyo objetivo es perpetuar el dominio imperialista mundial y continuar aumentando sus lucros a expensas nuestras. Lucros que, entre otras cosas, financian a Israel, enclave militar del imperialismo, de forma directa en su ocupación de Palestina.

La limpieza étnica en Palestina, así como la colonización y el saqueo al servicio de ese proyecto, solo fueron y son posibles gracias a la complicidad de los gobiernos del mundo. Por eso, la verdadera defensa de la causa palestina pasa por la destrucción del Estado nazi-sionista de Israel, la cual solo será posible luchando junto con los palestinos dentro y fuera de Palestina, desde todos los rincones del mundo, contra el imperialismo y contra nuestros gobiernos que, directa o indirectamente, secundan y financian este proyecto.

¿Y por casa cómo andamos?

En Argentina, la situación es bastante particular: el gobierno de Milei es aliado explícito de Trump y de Netanyahu, al punto de recibir un millón de dólares del Premio Génesis por su “apoyo inquebrantable a Israel”, y donarlo para crear una asociación con sede en NY, cuyo objetivo es promover una agenda de apoyo incondicional a Tel Aviv (replicando el modelo de los Acuerdos de Abraham, impulsados por Trump en su presidencia anterior). Es decir, es financiado por el imperialismo y el sionismo, y constructor activo de ese proyecto. Por eso, algunas exigencias que pueden ser correctas para gobiernos que dicen “apoyar la causa palestina”, como romper relaciones con el Estado de Israel y sancionar económicamente a las empresas que lo financian, son propaganda vacía en nuestro país. A este gobierno no hay que exigirle, sino denunciarlo como cómplice del genocidio, y por hacerlo desde el poder del Estado.

Lamentablemente, no es solo Milei sino el conjunto de las alternativas burguesas argentinas que, en la práctica, financian el genocidio del Estado sionista.

Mekorot, la empresa estatal de agua de Israel, es la responsable del suministro a los palestinos. Es decir, el Estado sionista, a través de Mekorot, saquea un recurso natural que es un derecho humano, el agua, y lo utiliza como arma de guerra, para asesinar palestinos en masa por deshidratación, inanición, infecciones, y todas las consecuencias de la falta de agua (especialmente en una ocupación militar de esta intensidad y magnitud).

Esta misma empresa controla el suministro de agua en 12 provincias argentinas (en 2 de ellas, “clandestinamente”, sin contratos claros), incluyendo toda la región de la cordillera (desde Jujuy hasta Santa Cruz), en algunos casos como “consultora” de AySA sobre gestión del agua y estructura de costos, y en otros, como en Mendoza y San Juan, en el control directo del suministro.

En Argentina, A Mekorot no le abrió la puerta Milei sino Scioli en 2011, durante la presidencia de Cristina Kirchner, y posteriormente Wado de Pedro, en 2022, bajo el gobierno también peronista de Aníbal Fernández.

Tomando apenas este ejemplo, podemos ver con claridad la sujeción de los diferentes gobiernos argentinos a los planes imperialistas de ajuste, no solo dentro de las fronteras nacionales sino en el marco de sus planes globales. Se trata de un apoyo por doble vía: por un lado, permitiendo la extracción y el control directo de nuestros recursos naturales que garantizan ganancias millonarias para el imperialismo a costa de nuestros derechos más básicos, como el agua; por el otro, a partir de esa entrega y control, el apoyo financiero al proyecto nazi-sionista del Estado de Israel, y por lo tanto de la destrucción total del territorio y del pueblo palestino ocupado por él.

Por si esto no fuera suficiente, las armas con las que asesinan al pueblo palestino son las mismas que reprimen a los argentinos cuando nos movilizamos en defensa de nuestros derechos como agua, techo, vivienda, trabajo, salario digno, jubilación decente, acceso a salud y educación gratuitas y de calidad, entre tantas otras demandas.

Si bien no hay datos oficiales accesibles de 2025, hay multiplicidad de fuentes que confirman los acuerdos en materia armamentista entre Argentina e Israel desde hace años. Ya en 2016, bajo el gobierno de Macri, Mario Montoto, junto con Scioli y Bullrich (ahora en las filas del oficialismo) compraron armas y tecnología de control e inteligencia israelíes por decenas de millones de dólares, que fueron utilizadas para identificar, perseguir y reprimir a activistas argentinos “en conflicto con la ley”, en el marco de la “ley antiterrorista” y la Doctrina Chocobar.

En el mismo 2016, se desclasificaron archivos británicos e internacionales que confirman que Israel fue uno de los principales proveedores de armas y equipos de guerra de la dictadura militar argentina, desde 1976 a 1983.

Entonces, aunque Milei apoye de forma explícita el proyecto sionista de Israel e implemente ese apoyo desde el aparato del estado, no es el primero ni el único a gobernar en función del imperialismo que impulsa y financia el genocidio en Palestina.

“Solidaridad” o hermandad en la lucha?

La lucha palestina es la misma lucha que nos hermana a todos los pueblos explotados y oprimidos del mundo: la defensa de nuestra soberanía, de nuestros recursos naturales, de nuestras condiciones de vida y de nuestra autodeterminación económica y política como pueblo. Y es contra los mismos verdugos: el capitalismo imperialista colonialista, el Estado sionista como su brazo armado, y también los gobiernos entreguistas, sean de derecha o llamados “progresivos”, que gobiernan para ellos en detrimento de sus propios pueblos.

En este sentido, la defensa de Palestina no es apenas una cuestión de solidaridad o empatía humana, sino de algo mucho más profundo: tanto la limpieza étnica en Palestina como el saqueo de recursos naturales allí y en el mundo, históricamente y en el presente, sólo fueron y son posibles gracias a la complicidad, el financiamiento y el apoyo de los gobiernos a ese proyecto.

No debemos luchar por una falsa paz en “coexistencia pacífica” con una fuerza antisemita de ocupación militar, sino por la destrucción del Estado sionista de Israel, que imposibilita cualquier tipo de paz en la región y en el mundo. Y aquí en Argentina, luchar por Palestina es luchar contra el gobierno de Milei y sus aliados, así como luchar contra el gobierno de Milei es luchar por Palestina.

¡Fuera Mekorot de Argentina y del mundo! ¡NO a los planes de ajuste del imperialismo y de Milei! Las armas que reprimen a argentinos son las mismas que matan a palestinos. ¡NO al saqueo de nuestros recursos naturales! ¡NO a la colonización y ocupación militar! ¡Derrotemos al sionismo en Palestina, en Argentina, y en toda América Latina! 

¡NO a los dos Estados! ¡Por la destrucción del Estado de Israel! ¡Por una Palestina única, laica, libre y soberana del río al mar!

  1.  Con raza aria el nazismo se refería a un sector de la población de herencia indoeuropea. El antisemitismo nazi era tanto religioso (contra el pueblo judío, que es semita) como racial (contra varias etnias). El sionismo es una ideología política que representa a un sector judío de derecha, nacionalista, fundador del Estado de Israel, y que también se caracteriza por el antisemitismo tanto religioso como racial, pues los árabes también son un pueblo semita.
    ↩︎

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