A mediados de mayo de este año la justicia ordenó la intervención de la UOM, disolviendo así su comisión directiva nacional y paralizando sus actividades institucionales como la negociación paritaria. A pesar de excusarse en denuncias de fraude esta medida tiene como objetivo disciplinar aún más a los obreros metalúrgicos. Sin embargo Abel Furlán y los suyos no han planteado una resistencia acorde a semejante ataque. Una vez más queda claro que los metalúrgicos están solos frente a la patronal el gobierno de turno y dirigentes que juegan para el otro lado.
Las raíces de esta situación tienen una larga data. Pueden rastrearse incluso hasta la propia elección de Furlán en 2022 en las que el dirigente de Campana negoció bajo cuerda para desplazar a Antonio Caló. Pero los hechos que terminaron en esta situación empezaron con la conformación de listas el año pasado.
Las elecciones en la UOM
Aunque presentarse a delegado puede ser relativamente fácil, dependiendo de cada seccional, armar una lista opositora al dirigente seccional de turno presenta más dificultades que candidatearse a presidente de la nación. En teoría cualquier delegado que haya cumplido cierta cantidad de mandatos puede postularse como parte de una lista. Pero en la práctica hay que lidiar con las malas artes de los dirigentes atornillados a sus cargos, capaces de hacer cualquier cosa con tal de impedir el más mínimo desafío a sus mandatos. Por lo que lo habitual es que siempre terminen encontrando excusas para impugnar candidaturas y derribar esas listas. La única garantía de elección limpia que pueden llegar a tener las listas opositoras es imponerse en los congresos de delegados que eligen las juntas electorales donde también son habituales los métodos de intimidación matonaje y demás.
Por todo esto lo habitual es que las listas opositoras sean organizadas por dirigentes desplazados o caídos en desgracia, que habitualmente solo buscan recuperar alguna parte de los negociados. Y tampoco es raro que detrás de estas listas suela haber empresarios involucrados.
La elección en la seccional de Campana, realizada en marzo en simultáneo a todas las elecciones de seccional, combinó todos estos elementos. Como resultado Furlán fue reelegido supuestamente con el 85% de los votos. Pero como era de esperarse la lista opositora denunció fraude impactando en la elección nacional
La elección de los secretarios nacionales es aún más compleja que la de los secretarios de seccional. Ya de por sí en esta elección la base no interviene ni siquiera de manera formal ya que es una elección indirecta, a través de congresales elegidos en las elecciones de seccional, y los postulantes solo pueden ser secretarios generales de seccional. Esto da lugar a toda clase de roscas y acuerdos entre dirigentes y camarillas no declaradas. El congreso qué reeligió a Furlán no fue la excepción. Reconfigurando los acuerdos que lo llevaron a la conducción en 2022, Furlán dejó afuera a los dirigentes de Capital, San Nicolás, La Plata, Villa Constitución y otras seccionales, que terminaron votando en su contra.
Pero además este congreso se realizó con la amenaza de anulación pendiente, debido a la denuncia de fraude contra la reelección de Furlán en Campana.
Todo esto explica la mitad de los hechos que llevaron a la intervención de la UOM: manejos espurios, elecciones sin democracia real, negociados entre dirigentes, etcétera. Pero falta la otra parte.
Cómo fue la intervención
Quienes más deseaban intervenir el gremio metalúrgico eran los grandes empresarios, encolumnados detrás de Paolo Rocca, Techint y el gobierno de Milei. Estos dos sectores mantienen una disputa cada vez más grande debido al valor del dólar y a la apertura de importaciones. Pero en cuanto a la clase obrera tienen un acuerdo firme expresado en la reforma laboral: el objetivo común pasa por desorganizar a nuestra clase para poder explotarnos aún más.
Ciertamente Paolo Rocca auspició el ascenso de Abel Furlán. Sin embargo la realidad es que a pesar de todas las maniobras antidemocráticas, la bronca de las bases a la larga siempre termina por expresarse. De hecho esa fue la palanca del propio Furlán para llegar a la conducción. Pero una vez al frente de la UOM Furlán no pudo ser tan servil a Paolo Rocca como este empresario hubiera querido. Por lo que el dueño de Techint apostó por Milei y obtuvo un poco más de resultados.
Sin embargo a pesar de haber aprobado la reforma laboral, las muecas de combatividad que Furlán venía haciendo desde el FreSu, proyectaban una sombra de intranquilidad respecto de cuán seguro era este avance de la legislación antiobrera. Por eso mismo no es de extrañarse que Techint haya apoyado a esta lista opositora que termina disparando la intervención a través de su denuncia de fraude.
El acto final de este complot fue la intervención dictada por los mismos jueces que tiraron abajo las cautelares, que impedían la aplicación de la reforma laboral. Una intervención encabezada por un abogado ligada al macrismo que no tardó en congelar las paritarias y en tomar el control de la obra social y de los fondos de las cuotas sindicales.
La claudicación de Furlán
Pero lo llamativo es la tranquilidad con la que Furlán y sus sectores reaccionaron a todo esto. Al asumir en 2022 Furlán hizo gala de combatividad en las primeras paritarias. Una combatividad que tampoco es que se reflejó mucho en los hechos, ya que no logró revertir la tendencia de paritarias a la baja impuestas por Caló. Ni mucho menos quebrar las posturas antiobreras de las patronales siderúrgicas y de las grandes empresas fueguinas. Y contra el gobierno de Alberto ni siquiera desplegó esa pose de luchador: Furlán siempre demostró ser un leal militante del gobierno que destruyó nuestro salario a fuerza de inflación
Con la llegada de Milei este papel sindical y político tomó un cariz aún más marcado: sus denuncias políticas ganaron en volumen, mientras que su accionar sindical se fue volviendo cada vez menos audaz.
Y esto dio un salto en los últimos tiempos. Por un lado su discurso fue tomando un nuevo grado de dureza y politización; que alcanzó su punto más alto con el congreso del FreSu en Alberti, donde se votó un programa político junto a sectores de lucha. Por el otro, a un accionar más que tímido contra la reforma laboral (marchas limitadas y actos breves y alejados); le sumó una reacción casi inexistente a la intervención. Furlán solo se limitó a una marcha, recorrer algunos conflictos denunciando la situación y a tratar de revertir la intervención en otros juzgados; mientras los dirigentes allegados declaraban a sus bases que no se puede hacer nada, y que simplemente hay que hacer tareas sociales para contener hasta que en diciembre de 2027 venga otro gobierno peronista y arregle todo.
Tal contradicción entre las declaraciones y los hechos, puede parecer un sinsentido frente a una situación tan grave. Es decir, Furlán y su camarilla perdieron la fuente de sus privilegios; y no están haciendo nada para revertirlo. ¿Se quiere suicidar políticamente?
La realidad es más compleja, e intervienen varios factores que se pueden resumir en uno: tanto Furlán y los dirigentes que lo apoyan, como sus opositores; se identifican más con la patronal que con los obreros metalúrgicos representados. Décadas de atornillarse a sus cargos, vivir como jeques, manejarse entre ministerios, e incluso poseer empresas; han pasado su factura. Y así, al igual que toda la oposición patronal el plan de Furlán es más bien dejar que Milei y los empresarios se salgan con la suya mientras él trata de sacar todo el rédito electoral posible a la situación, para que en 2027 llegue al gobierno el peronismo… y no cambie casi nada.
La intervención sale a jugar
Entre tanto, el interventor Alberto Biglieri (allegado al operador judicial macrista Daniel Angelici) sigue avanzando. Evidenciado las complicidades internas, formó una comisión paritaria con delegados de las seccionales Capital, San Nicolás, Villa Constitución, Quilmes, La Plata y Cañada de Gómez.
Aunque hubo algunos ruidos con el ministerio de Capital Humano, que desconocía la legitimidad de esta comisión; la justicia terminó dando luz verde para que “represente” a los metalúrgicos ante las cámaras patronales. Cámaras que, por su parte, recibieron bien a los nuevos delegados; incluida la Cámara Argentina del Acero, que durante años se negó a discutir la paritaria de los siderúrgicos.
Esto ya de por sí es señal de que la traición va a ser grande. Pero lo que trascendió es más preocupante aún: mientras los delegados paritarios reconocen que los metalúrgicos perdieron un 14% por inflación; ya se está barajando “una fórmula distinta para aumentar los salarios”. Pero si algo preocupa aún más que esta entrega, es lo que puedan llegar a hacer con el convenio…
Hay que intervenir desde la base para derrotar los ataques
Hasta este punto, las bases metalúrgicas han visto toda esta secuencia sin intervenir. La ausencia de democracia interna, la desintegración del gremio debido a la debacle industrial, la decepción con Furlán y la falta de alternativas visibles; hacen que los metalúrgicos de a pie vean a todos estos hechos como algo lejano. Y se entiende. Pero entre la entrega de Furlán y la intervención milei-macrista propatronal; los metalúrgicos están en una situación complicadísima. No les queda más opción que enfrentar a todos los que quieren hundirlos en la miseria.
Hay que romper con el chaleco de fuerza impuesto tanto por Furlán como por la intervención. Es necesario volver al punto de partida y recuperar la organización desde abajo. Contra eso no hay reforma laboral que valga.
Hace falta poner a la UOM en pie de guerra desde abajo. Con asambleas por fábrica para discutir la situación del gremio; con o sin permiso patronal. Hay que exigir congresos en cada seccional, para que los delegados lleven mandatos de base; y desde allí organizar un congreso nacional de delegados con mandato que vote un plan de lucha contra la intervención, por un aumento salarial que lleve la categoría ingresante al valor de la canasta familiar, y para ponerle fin a los despidos y suspensiones
Voz Obrera socialista pone todos sus recursos a disposición de estas tareas. Estamos al servicio de cada compañera o compañero que quiera romper la pasividad ante tantos atropellos

