Hace 534 años, nuestro continente era incorporado, mediante saqueos, masacres y esclavización, al mercado mundial. Un hecho bisagra, que permitió un progreso sin precedentes; pero que nos sentenció a la postración y el despojo; marcas de origen del sistema que nació de esos hechos: el capitalismo. Un sistema que, en esta era de su decadencia, trata de recrudecer ese despojo contra nuestra tierra y ese sometimiento de nuestros pueblos; y se enfrenta a una resistencia que, en estos días, se va tornando cada vez más seria.
1492 marcó el inicio del orden mundial que aún hoy se mantiene, en el que la mayoría de los países de América están sometidos a la codicia de los dueños del mundo; quienes se enriquecen hundiendo en la miseria a los trabajadores y los pueblos de nuestro continente. Orden reforzado por el nacimiento, en los países saqueados y sometidos, de una clase dominante que vive de las migas del vaciamiento de sus países: la burguesía, la gran patronal nacional; que aunque en su momento supo impulsar la lucha por la independencia- cuando el dominio colonial se transformó en un obstáculo para sus negocios- al no poder superar el orden capitalista, a la larga terminó encontrando nuevos amos extranjeros a quienes servir.
Que estemos gobernados por personajes como Milei, Kast, Bukele, Fujimori, Delcy Rodríguez; no es casualidad, sino resultado de ese proceso histórico.
Saqueo disfrazado de progreso
Ciertamente, la llegada de los europeos al continente no solo revolucionó la existencia de la humanidad entera, sino que introdujo en América toda clase de adelantos tecnológicos, científicos y productivos. Pero estos adelantos no fueron introducidos en estas tierras con la intención de mejorar la vida de sus habitantes; sino con el único fin de extraer mayores riquezas… e implementados mediante un exterminio sin precedentes, que acabó para siempre con civilizaciones enteras; y forzó a la esclavitud a millones de seres humanos. Ese es el trasfondo histórico de la alegoría del trueque de oro por espejitos de colores, con la que se ilustra a los primeros contactos entre nativos y europeos.
Hoy los espejitos de colores se llaman “data centers de IA”, “minería de litio”, “fracking”; y demás negocios que solo benefician a multimillonarios extranjeros. Con un agravante: esta vez, no hay posibilidades de que esta rapiña traiga algún resultado positivo para la humanidad. El capitalismo es un sistema agotado, incapaz de acometer esas hazañas de progreso de hace siglos; y solo puede prometernos un futuro de barbarie y la extinción de nuestra especie
Como romper el ciclo de vaciamiento
La colonización de América avanzó sobre una población nativa dividida en cientos de etnias; sometiendo a las rebeldes y cooptando a parte de las elites de sociedades complejas como la inca o la azteca, o de naciones que resistieron al avance europeo pero terminaron conviviendo con las sociedades criollas. Pero en ese camino, el saqueo europeo fue forjando los sectores populares de los que nació gran parte de la clase obrera y el pueblo trabajador tal y como los conocemos: los sectores de la sociedad que generan las riquezas que los capitales extranjeros y nacionales se apropian.
Y por eso, solo estos sectores, sólo los trabajadores y el pueblo pobre de toda América, podemos lograr tal liberación; arrebatando el poder a los lacayos de los ricos y poderosos, para construir una sociedad en la que la economía esté puesta al servicio de las necesidades de toda la población y no solo de la codicia de un puñado de poderosos. Esa es la única manera, no solo de revertir las atrocidades e injusticias perpetradas por cinco siglos de saqueo, sino de evitar el desastre al que nos lleva el capitalismo.
La única herramienta que hace falta para lograr eso, es una organización política que desenmascare y expulse de las filas obreras y populares, a los agentes de la patronal y el imperialismo que hoy dominan nuestras organizaciones. Una organización basada en los sectores más luchadores de la clase obrera, que dirija la lucha de las masas, no a la vía muerta de la elecciones y la rosca en el congreso y el senado; sino hacia la revolución socialista, hacia la imposición de gobierno obreros y populares.
La construcción de esa organización es la tarea más importante de nuestro tiempo; y la principal tarea de Voz Obrera Socialista. E invitamos a la clase obrera, a la juventud y al pueblo trabajador a tomarla en sus manos.

